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El 90% de los aficionados usan palos de golf que no son adecuados para su juego
(Nick Faldo, 2003)

La adecuación precisa es para todos los golfistas, no sólo para profesionales o jugadores de handicap de un dígito
(Tiger Woods, 2006)

¿Les suena Metrowest?

PGA SHOW 2011, ORLANDO

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Llegué a Orlando para la Expo de la PGA donde todos los años se concentran más de 1200 expositores de la industria del golf. El miércoles 26 era el demoday en el Orange County National Golf Center. A 45 minutos de Orlando, en una zona de ensueño, con campos de golf por todas partes y un césped verdísimo a pesar de un invierno muy frío.

Cuando nos aproximábamos con el shuttle (charter) de la PGA los alrededores del Center parecían las cercanías de la Bombonera en un Boca-River. Coches estacionados por todos lados. Reventando. Y qué coches. Cuando bajamos del bus, seguimos las flechas y llegamos, subiendo una loma, al lugar donde se veían las carpas de los fabricantes. Al llegar arriba de la loma la vista fue alucinante: un círculo de carpas y gazebos de más de 400mts de diámetro rodeando una depresión (tipo cráter pero muy prolijamente cubierto de verde césped cortado impecablemente) en la que había banderitas de colores como blancos de driving. ¿Qué habían hecho estos gringos?. El driving es circular y todos tiran hacia el centro. O sea que si son 400mts de diámetro tienen más de 1200m de línea de gateras. ¡Casi nada! Y el “cráter” estaba tapizado de pelotitas flamantes que todo el mundo pegaba sin cesar. ¡Una visión alucinante! Yo me acerqué al gazebo de Hireko y probé los nuevos productos: los hierros Acer XF (¡una mantequita!, diría el Bambino), la madera #3 Power Play Adrenaline (de perfil muuuy bajo, la pelota ni se siente en el impacto y sale alta y dereeeecha), el driver Adrenaline de 10,5° (muy fácil, aunque yo preciso mi Thriver de 14º), la madera prototipo Dynacraft Avatar Evolution (de perfil también muuuuy bajo y muy fácil de pegar). En resumen, todo bárbaro y prometedor. Me quedé con ganas de pegar el nuevo Acer XF Leggera, driver súper liviano (190grs), de nueva generación que, como marca la moda actual, tiene la corona blanca.

Al día siguiente, jueves, a las 7am me fui al Orange County Convention Center donde inauguraban la Expo (o Show como le dicen ellos). Antes de que abrieran oficialmente me metí atrás de un señor de cabello blanco que rengueaba de la pierna izquierda. Mientras lo miraba me dí cuenta: ¡Arnold Palmer!. Sí, el mismo multicampeón, entrando a la expo para ir a su stand como cualquier hijo de vecino. Con razón hizo lo que hizo. Podría haber estado tomando el desayuno en el súper hotel The Peabody, frente al Convention Center, pero estaba al pie del cañón. Pero la expo será motivo de otro artículo.

El viernes me había armado el programa de jugar una cancha reconocida. Elegí Metrowest. La cancha del hoyo 9 famoso (porque tienta a los profesionales a hacer un birdie factible pero con terrible riesgo de bogey o algo peor) y del hoyo 14 elegido como “uno de los hoyos que hay que jugar en la vida”, hermoso y, como todo en esta cancha, con la penalidad del agua intimidante.
Me levanté el viernes a las 6.30am, de noche y con 2°C. Me buscó un taxi que en 15 minutos y u$s25 me llevó al club. Llegué medio apurado, sin desayunar, fui al proshop. Me atendieron de diez, me hicieron precio y salí de raje a buscar mi set de palos de alquiler mientras ablandaba mis nuevos zapatos FootJoy de oferta comprados el día anterior. Llegué a la casilla del starter que me indicó la posición de banderas (no sé para qué si ni siquiera tenía idea de la cancha) y me presentó a mis compañeros de línea John y Tim, de Boston ambos y de paseo golfístico por la Florida. Macanudos.

Fuimos al hoyo 1, pegó Tim, larguíiiisimo. Pegó John con un buen slice, que me quitó presión. Y pegué yo: con un lindo gancho camino a un crossbunker que parecía que no entraba en juego. Al carrito y a ver qué se puede hacer cuando el sol todavía no asomaba sobre las sierras. Llego a mi pelota y estoy a 1m del crossbunker, en subida. Elijo la madera #3 y le pego pesada y la clavo en la arena del talud del bunker. Mufa. Agarro el #7 y la saco mejor que en Argentina, limpita y recta como 140yds. Quedo a 120yds y con el #8 la dejo en la puerta del green. Uso el putter dos veces y es un doble bogey. Vamos al tee del 2, salida en subida, no se ve más que hasta 150 yds de la salida por la subida del fairway. Le pego con el driver y me voy a la derecha. De ahí con el híbrido y pego también a ciegas. Cuando subo la cuesta veo que hay una gran bajada y el green está muy elevado después de la bajada. Quedé abajo y a la izquierda y con el SW la pongo en el green pero lejos del hoyo. Con dos putts me voy con un bogey.

El hoyo 3 es un par 3 de 170yds, muchos bunkers alrededor del green y el tee está un poco más alto que el green. Pegan Tim y John y se van a izquierda y derecha. Pego con el híbrido 3 y la pongo por arriba de la bandera que está corta. Con dos putts me voy con mi primer par. Nada mal por ser “de madrugada”…

En el hoyo 4, un par 5 muy largo, dogleg en subida a la derecha y muchos bunkers en el fairway y en la llegada. Drive enganchado y medio alto. Queda en mal lugar y la juego a buena. Después una madera #3 larguísima; quedo a 130yds del green. La dejo en la entrada y con dos putts es bogey.

El 5 es un par 4 con el fairway en una depresión que sube hacia el green; corto pero complicada la subida. Jugué todo desde el rough de la izquierda hasta que pegué un approach de otro mundo y la dejé a 50cm. Fue par y como dijo John, uno de mis compañeros de línea, “great up and down...”, que suena muy cool pero debe ser más o menos como “la sacashte de la galera, la sacashte...” en porteño básico, claro. El 6 fue triple bogey porque me enrosqué en la llegada ya que esto de pegar siempre inclinado en algún momento te pasa la factura. Aquí aparece Lucy con su carrito y nos trae combustible: varias Budweiser Light de 500cc.

El 7 es un par 4 que parece medio simple pero en la llegada está bien elevado el green, lo que hace que sea difícil. Yo juego dos tiros enganchados y un filazo y quedo a 130yds del green. No sé de dónde me sale un pitch perfecto y la dejo dada. Otro par y me está gustando.

El 8 es un par 3 de 150yds, tee elevado, bunkers varios cerca del green. No me tengo fe con el hierro 5 y agarro el híbrido 3 un poco más corto y le pego suave. Sale buena y queda a unos 6mts del hoyo al fondo. Dos putts y otro par. Dato de color: en este hoyo llamado “Charity Hole”, pagando u$s3 adicionales al green fee, si hacés hoyo en 1 te dan u$s1000 y si quedás a menos de 1 asta de bandera del hoyo te dan u$s25.

Y llega el 9. Mi madre, ¡qué hoyo! Salida elevada, fairway que va girando a la izquierda bordeado por un lago azul hermoso, que cae hacia el agua, a la derecha árboles que no dejan segundo tiro. Y la llegada... El green hace como que vuelve hacia atrás y se mete en el lago. Queda con agua por todos lados. Hermoso y desafiante. Pego el drive muy a la derecha (seco...). Tengo que sacar a buena y desde allí con un #9 la dejo en una loma en la entradita del green. Entro con el SW y con un putt hago un digno bogey. Y terminé +10, casi mi hcp.

El 10 es un par 5, 443 yds, con el fairway cayendo de izquierda a derecha y el green elevado. Muchos bunkers se ven a partir de la mitad del fairway. Pego una buena salida al medio y engancho el segundo tiro. Tenemos que esperar a que se desocupe el green y la pienso. Juego un hierro #8 al medio del fairway y quedo a 130yds. Pego de nuevo el #8 y me paso un poco a la izquierda; approach con el SW, putt y bogey.

El 11 es un par 4 recto, “fácil”, de 319 yds, con fairway también cayendo de izquierda a derecha y green, cuándo no, elevado. Pego el driver y quedo antes de un crossbunker a izquierda. De ahí un hierro #8 y quedo a 30yds, lie en subida. Pego un SW limpito y la dejo dada. Es par y la BudLight está haciendo efecto.
Envalentonado, tengo el honor en el 12, par 4 de 343yds que parece simple. Bastante plano y green a nivel. Pego la salida a la izquierda (parece que perdí el slice) y con un hierro #7 la dejo a 20yds. Chip corto. Un putt y me paso. Ahora veo que el green cae hacia atrás. Dos putts y doble bogey. Me quiero matar.

Vamos al 13. Par 4, 366 yds. Parece inofensivo. Típico hoyo de country con casas a la llegada y se ve el paredón al final. Engancho la salida y me voy a un crossbunker. Saco larga y con un PW la dejo en la puerta del green. Tres putts y me siento un nabo. Doble de nuevo.

¡Y estamos en el 14! El hoyo insignia de la cancha. Par 5, 485yds. Salida elevada. Casas y fuera de límites a derecha. Pego con fade y quedo en rough alto. La saco rastrera con la madera #3 y pego el tercero con el híbrido. Quedo a 90yds. Pego el PW y la dejo en el medio del green. Son 2 putts y es un bogey honroso.

Para no relajarnos viene el 15, par 3, 126yds sobre agua. Como estoy medio peleado con los hierros agarro el #8, lo empuño un poco corto y le doy. Medio filazo, diría, pero para adelante. Queda al fondo del green. Mis compañeros también sufren del efecto “humedad” y por asegurarse se pasan a izquierda y derecha. Un desparramo. Hago un putt-gallináceo y me quedo corto. Otros dos putts me cargan un bogey tonto.

Vamos al 16. Par 4, 353yds, muy lindo, con fairway muy ondulado y con bunkers por todos lados. Pego enganchado de nuevo pero razonable. En 3 estoy en la puerta del green. Dos putts me siguen manteniendo en el bogey.

Pasamos al 17 y esto se acaba. El día, si no lo dije antes, es maravilloso. Ni una nube. Para jugar en remera confortablemente. De locos. Bueno, es un par 3 de 164yds, con agua adelante y green medio elevado pero con plantas que apenas dejan ver la superficie del green. Se ve la bandera asomando por arriba de las plantas. Mis compas pegan hierros medio espantados y me queda el turno. Pego el híbrido y John dice “I like it!”. Como él es más alto ve algo del green y empieza “Go, Go!, Come on, roll!”. Bueno, en resumen, parecía que era hoyo en 1 pero no fue. Quedó a 40cm en bajada hacia el hoyo, pero normal, digamos. Cuando llego al green, la miro y no lo puedo creer. Voy a marcarla y John me dice que la juegue y haga el birdie. Le hago caso. Para qué. La pelota rueda lentamente, besa el borde derecho del hoyo y se detiene a 20cm. Me quiero matar. Los gritos de John (“I can´t believe it!”) se deben escuchar desde el clubhouse. Emboco y es par. Pero medio triste.

Vamos al tee del 18 y uno de los de la línea que nos sigue se asoma y grita “Who´s ¿@@++*# that missed that birdie!”. Digamos que como en Buenos Aires pero en inglés.
Pero queda el 18. Le pego con slice y alto. Queda en subida y veo solamente la bandera. El GPS del carro me marca agua a derecha pero no veo nada. Estoy a 180yds y decido por el híbrido que me funcionó muy bien. Pego y escucho que John grita “Go, go!... Safe!” y no entiendo su ansiedad. Cuando subo al carro, arranco, subo la loma y entiendo los gritos: la pelota había volado sobre la laguna que marcaba el GPS y quedó colgada del talud del green. Increíble. Miro y pienso que si hubiera visto el agua antes seguro me quedaba corto. El famoso acortamiento de brazo, vio. Llego a la pelota. Pego un 6 en subida (un tirito, bah) y con tres putts termino la prueba. Fantástico. Y, mejor aún, la BudLight con un hotdog en el bar antes de volver a laburar al PGA Show.

Jorge Alvarez


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