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Daniel Fernández, Profesional de Golf Club Navarro
¿Cómo empezaste a jugar?
Aprendí con mis hermanos que son profesores de golf: “Tuca” que tiene 50 años y Sergio, de 42. Mi otro hermano, Luis, también me ayudó mucho a pesar de no ser profesor, pero es un gran conocedor del juego y la técnica. Después desde los 13 hasta los 19 años trabajé de caddie en el San Isidro Golf (nací en San Isidro, en el año ´75) y por cosas de la vida tuve que alejarme hasta que cumplí los 24, y volví a hacer de caddie. Conseguí hacer la Escuela de Profesionales y hace más de un año me recibí y tuve la oferta de trabajar como profesional en el Golf Club Navarro, y acá estoy…
(Foto: Daniel con su alumno Ezequiel, en el Golf Club Navarro)
¿Con qué palos empezaste?
Carlos Ansaldo, el profesor del San Isidro Golf nos compró hierros de hoja a todos los caddies: jugábamos un sólo día…los martes… de sol a sol. Por suerte, cuando fui evolucionando y empecé a pensar en hacerme profesional en la escuela de la PGA, el Pacheco Golf me permitía practicar todos los días. Porque este juego tiene como característica que siempre hay algo nuevo que aprender. Y lo que quiero resaltar es mi agradecimiento a toda le gente que me ayudó y alentó para poder llegar a ser profesional. Todos, desde mis primeros días de caddie en el San Isidro Golf, sus socios y profesionales, luego en el Pacheco Golf como caddie, en la escuela de la PGA, la AAG y ahora en el Golf Club Navarro, que me dio la oportunidad de ser uno más en un equipo de gente de gran calidad humana.
¿Qué te costaba más cuando empezaste a practicar este deporte?
En principio era jugar y trabajar y no daba el tiempo. A veces había que sacrificar la práctica por las salidas como caddie que era el trabajo del momento
Y hoy en día, en el juego, ¿qué te cuesta más?
Y, el putter… aunque compenso porque tengo juego corto muy bueno. Alrededor del green me siento muy cómodo. Con el exploder de 60º me arreglo bárbaro y me ayuda a dejarme putts más cortos. El 60 es mi palo preferido.
¿Qué recuerdos de torneos podés mencionar?
No tuve triunfos en torneos oficiales pero sí gané dos torneos de caddies de primera. En la escuela de la PGA me clasifiqué tercero en los tres días de juego en el Tortugas, que es una cancha exigente y con un score muy bueno. Esos tres días de juego son como el ingreso al curso que dura un año y contempla aspectos teóricos, reglamentarios y prácticos.
¿Hiciste algún curso complementario?
El año pasado hice el seminario de la AAG donde tuvimos profesores de primer nivel como Rubén Llanes, Rómulo Zemborain y muchos otros que nos transmitieron conocimientos importantísimos para nuestra profesión.
¿Qué consejos le darías a un golfista aficionado?
Sacarse la ansiedad, que no quieran aprender todo de golpe… es un trabajo a largo plazo. Es un juego que lleva tiempo. Otro aspecto a tener en cuenta como base para este deporte, es que le den mucha importancia a la preparación del golpe: el grip, el stance, la alineación con el objetivo. Si no se hacen bien estos pasos previos es difícil lograr un buen impacto y un buen tiro.
¿Algún consejo especial?
En el putter: relajarse, dejar que el palo golpee. No agarrarse mucho del grip. La tensión muscular es mala y la rigidez arruina el golpe.
¿Practicás alguna preparación especial para jugar?
Bueno, ahora no cuento con tiempo para prepararme porque estoy dedicado a enseñar pero lo esencial para todos es trabajar mucho las piernas que son la base de todo; desde poder llegar entero al hoyo 18 hasta mantener un stance similar en todo el largo de la vuelta para que el swing no se modifique por cansancio físico.
¿Cuál es tu jugador preferido?
Phil Mickelson, por el juego corto. Es un maestro. Tal vez le falta un poco de estado físico como para poder lograr mejores resultados pero sus condiciones son extraordinarias. Aunque creo que visita más las rotiserías que los gimnasios... Comparado con otros jugadores a lo mejor le falta un poquito de garra en los finales. Pero es un gran jugador.
¿Qué canchas te gustan más?
Olivos, para mi la mejor del país. Después Martindale, es un sueño jugar ahí. El San Isidro y el Jockey estarían en tercer lugar. Son canchas donde la pelota siempre queda bien, los greens reciben muy bien, se camina sobre un colchón. En cualquiera de esas canchas los errores los comete uno. No se le puede echar la culpa a la cancha...
¿Qué anécdotas o historias relacionadas con el golf recordás?
Bueno, creo que como anécdota y enseñanza puedo contar una que viví con mi hermano mayor, el Tuca. Un día de invierno muy frío en la salida de un par 5 muy largo en Hebraica, el Tuca pega y la pelota toca una rama de un árbol y queda antes del tee de damas, lo que lo condenaba a la “tradicional cerveza para todos al final del juego”. Pero no se puso nervioso y me dijo: -“A este le hago par”, lo que parecía una quimera por lo largo del hoyo y lo lejos que estaba. Agarró el driver, le pegó del piso y le hizo 5. Esto sirve para ver que la actitud ganadora y de no bajar los brazos que tuvo el Tuca en ese momento le permitió lograr un par que era inimaginable luego del tiro que había pegado en la rama. Esto lo dejo como una reflexión a todos los aficionados al golf porque, más allá del handicap, la clave es nunca bajar los brazos ni desanimarse. Que un bogey o doble bogey no los desanime. Jugar golpe por golpe.
Un último consejo para los altos handicap: que jueguen con su handicap. Que piensen que un par 4 es para ellos un par 5, que el par 5 es un 6. Que no arriesguen innecesariamente: si tienen un tiro sobre agua o búnkers a 200 yardas del green, que no se tiren a cruzar… con dos pitch de 100 mts llegan sin riesgo. Por ahorrar un tiro se arriesgan a cargarse de golpe porque no saben cómo van a quedar.
Contacto con Prof. Daniel Fernández: Cel. 155460-9058
Fuente: OneUpGolf
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